domingo, 22 de junio de 2008

Pasión, aventura y muerte


Nacemos para morir y morir es nuestra gran meta. Normalmente la muerte nos sorprende, aparece cuando menos lo esperamos y nos lleva con ella.
En otras ocasiones nos hace sufrir una lenta agonía, es la muerte más indeseable. Pero, sólo un puñado de mortales sale a su encuentro.
Lo que tenemos seguro es que algún día será el día final de nuestra existencia, quizás lo emocionante sea no saber cuándo ni dónde, pero hay que estar preparados.
Preparados de antemano están los que se dedican a deportes o aficiones de riesgo; subir una montaña no es sólo un desafío físico, un simple traspié puede hacer que ese día final haya llegado, o no.
¿Qué tiene las altas cumbres que atrae tanto a hombres y mujeres?
Fascinan, embelesan y atrapan. Caminar por ellas, llegar a la cumbre, observar el mundo que te rodea y sentir la paz, ese recogimiento y volver para contarlo. Pero, a veces no se vuelve, el montañero/a se queda allí atrapado en aquel mundo de alturas por siempre jamás.
El alpinista Iñaki Ochoa de Olza, falleció el pasado 19 de mayo en el Annapurna a 7.400 mts de altitud y en su diario escribió:
“He podido mirar en mi interior con cierta paz y he visto que al Annapurna, la Diosa de la Abundancia, está llamándome con sus cantos de sirena. Y como soy hombre muy débil, no he hecho otra cosa que sucumbir ante sus encantos”.
Sucumbió y la diosa se lo quedó para ella.
Ese es el riesgo de la aventura.

7 comentarios:

Maeglin dijo...

la muerte es terrible en cualquiera de sus formas abre una interrogante, una X que no queremos ni siquiera intentar calcular porque si el resultado de esa X es NEGRURA Y FINAL, es una ecuación capaz de hacer perder el juicio al más valiente.

Descanse en paz su compadre montañero y que llegue a alcanzar a su Sirena allí donde haya ido.

ABRAHAM LÓPEZ MORENO dijo...

En agradecimiento a tus fieles visitas y amables comentarios, durante este primer año de vida de “Panorámica Cazorlense”, blog de Cazorla y su bella Sierra, es para mi un honor y una prueba de amistad, el concederte simbólicamente la “Medalla de Oro de la Ciudad de Cazorla”. Podrás recoger este premio en dicho blog.
Un abrazo.

Sofi dijo...

Estoy de acuerdo cuando dices que la montaña atrae, cuando subo el monte nunca veo el final, siempre quiero ir mas lejos y me digo "un poco más" y cuando me doy cuenta no se ni dónde me encuentro. Muchas veces me digo que me gustaría quedarme en el monte para siempre. Un saludo

Bibiano dijo...

Enhorabuena dama...
Las montañas y altas cumbres ,son de los últimos reductos vírgenes no antropizados,en los que la pureza del aire,la soledad,y belleza del paisaje ,hacen surgir de nuestro instinto ese sentimento de respeto y admiración ,podamos reencontrarnos con nuestros orígenes y sentirnos parte de la naturaleza.
Felicidades ,por los Blogs tan estupendos que tienes,y y gracias por visitar "El Llanillo",
Saludos,

©Toro dijo...

Por más vueltas que le demos al asunto, aquí no va a quedar ni el apuntador. Así que lo realmente interesante es caer haciendo lo que más nos gusta, con las botas puesta, como se suele decir; pero por desgracia no se puede escoger el momento, ni el lugar, vendrá un día y nos pillará, y ahí acabará la pelicula. Saludos

Joan González dijo...

Hola, buena senda...

salut
joan

jaime67 dijo...

gracias por tu visita. muy interesante reflexión la de tu post. creo que esa foto es del mágicoMonte Kailas, no?

un beso

raul-jaime

a mí también me gusta la montaña, pero voy mas por Guadarrrama