sábado, 3 de enero de 2009

Serpientes marinas, una leyenda



Existe un hipotético animal del cual se ha discutido bastante, científicos y naturalistas no se ponen de acuerdo sobre su existencia, sin embargo, las legendarias serpientes marinas tienen un nombre: Megophias.

Se sabe que desde la época prehistórica, existieron unas serpientes, que por el tamaño de las vértebras encontradas, debían medir de longitud unos doce
metros. Estos restos arqueológicos aparecieron en los depósitos del terciario primitivo en África, Europa y América del Norte.

Sin embargo, las míticas serpientes del mar, eran bien conocidas por los marineros desde el ártico hasta el trópico, según sus relatos, vivían en las cavernas costeras, cerca de los rompientes, eran enormes llegando a medir unos 70 mtr por 10 de grosor y estaban recubiertas de unas afiladas escamas de color oscuro.
Sobre todo se las podía encontrar en las aguas de Noruega a principios del siglo XVII y era tal el número de sus apariciones, que se realizó un escrito por el aquel entonces obispo de Bergel, Olaüs Magnus, venía a decir algo así: “…eran monstruosas, tan gigantes que eran capaz de comer vacas, terneros, cerdos y corderos…”

Otro obispo de dicha ciudad estudió el fenómeno, Erik Pontoppidan comprobó que era raro el año en el que no se hubiera visto algún monstruo marino con forma de serpiente. Llegó a publicar un informe con sus descubrimientos en 1752 y según una descripción de testigos dice: “… de cabeza gris semejante a la de un caballo, grandes ojos negros y el horroroso cuerpo se retorcía formando espirales. Detrás de la cabeza le sobresalían puntas y al parecer tenía una melena blanca. El capitán Von Ferry ordenó hacer fuego y la serpiente se sumergió en el agua hasta desaparecer…”

Trasladándonos al siglo XIX, las observaciones de este extraño oficio marino fueron numerosas, pero esta vez los avistamientos tuvieron lugar en la costa noreste de América.
El último testigo en poder presenciar este ser fue el capitán John Ridgway en 1966, la describe con una longitud de unos 10 mtr y de cuerpo fosforescente, se le acercó a mucha velocidad y a continuación se sumergió y desapareció.

Efectivamente, existen serpientes marinas auténticas, se encuentran en el Océano Índico, el litoral de Madagascar y áreas del Pacífico tropical, la diferencia es que no son tan enormes con las descritas anteriormente y la cola está comprimida lateralmente a modo de remo, su veneno es muy tóxico y la mordedura al parecer, poco dolorosa.

5 comentarios:

Franziska dijo...

¡Qué interesante! En todas las leyendas siempre hay algo que se aproxima a la realidad. Es curiosa la imagen que has publicado, tiene cierta belleza aunque puede que sea un efecto del color.

A mi es un animal que me produce un gran rechazo y todavía no he encontrado ninguno de estos bichitos que me resulte simpático.

La frase hecha "es una serpiente de mar" se puso de moda cuando yo era una niña. Se decía que siempre en los meses de agosto aparecían esos monstruos. Y que eran un montaje para cubrir la ausencia real de noticias.

Saludos cordiales.

Pepe del Montgó dijo...

La fantasía ha dado lugar a muchos mitos sobre esas serpientes. Pero vamos no me importaría ver una como la de tu imagen. Un saludo y cuando deje de llover muchos senderos.

Bibiano Montes dijo...

interesante esto de las serpientes,recuerdo que cuando pequeño se me erizaba el pelo) cuando me topaba con alguna,aunque ya he controlado esa fobia y ahora incluso me atrevo a cogerlas ,eso si con precaución vallamos a toparnos con la víbora esa.

FELIZ AÑO! sende ,Salud y armonía,

Alatriste dijo...

¡Hola amiga!, vine a dejarte mis mejores deseos para el nuevo año. Espero que hayas pasado unas fiestas estupendas y que ahora los Reyes se porten muy bien contigo. Como has sido buena, seguro que te traen muchos regalitos. Je, je, je.
Decirte también que fue una suerte para mí encontrar tus palabras en el 2.008 y que es un placer leerte. Así que no te vas a librar de mí en el futuro. Je, je, je.
Un beso muy fuerte, cuídate mucho y que te vaya bonito. Hasta pronto.

Jack dijo...

A mi me caen simpáticas las serpientes. Recuerdo una exposición en Antequera donde te dejaban coger algunas con tus manos y ponértelas en el hombro que fue una experiencia alucinante.
Un saludo